Srnicek y el capitalismo de plataformas

Foto: Erik Mclean | Unsplash

Nick Srnicek parte en Capitalismo de plataformas, libro de 2018 editado por Caja Negra, de una pregunta relativamente sencilla: ¿qué lugar ocupa la tecnología digital dentro de las transformaciones recientes del capitalismo? Su respuesta, que en esencia evita pensar a empresas como Google, Amazon, Facebook, Uber o Airbnb como fenómenos aislados o como el resultado de una revolución tecnológica que habría modificado por completo las reglas de la economía, implica entender a las plataformas dentro de una historia más amplia del capitalismo, marcada por el estancamiento de la manufactura, las sucesivas crisis económicas, la financiarización y la necesidad constante de encontrar nuevas fuentes de rentabilidad.

Srnicek entiende que el crecimiento de la economía digital no se puede explicar solo por la aparición de nuevas tecnologías. Por eso, dedica buena parte del comienzo del libro a reconstruir las condiciones económicas que hicieron posible el desarrollo de las grandes empresas tecnológicas, desde la crisis de rentabilidad de la manufactura de los años setenta hasta el auge de las empresas puntocom durante los noventa y la crisis financiera de 2008. De esta forma, lo que el autor quiere evidenciar es que el capitalismo fue atravesando una serie de transformaciones que empujaron al capital hacia nuevos sectores y modelos de negocio.

La crisis de 2008 resulta especialmente importante en el argumento de Srnicek, que sostiene que la respuesta de los bancos centrales mediante políticas monetarias expansivas y tasas de interés extremadamente bajas generó enormes cantidades de capital en busca de inversiones que pudieran ofrecer mayores retornos. En ese contexto, las empresas tecnológicas se convirtieron en uno de los principales destinos de ese dinero. Muchas compañías pudieron crecer durante años sin obtener grandes beneficios, financiadas por inversores que apostaban a su expansión futura, a la conquista de mercados y, sobre todo, a la posibilidad de alcanzar posiciones monopólicas. Es en ese escenario que aparece lo que Srnicek denomina capitalismo de plataformas.

Para el autor, con la digitalización se hizo posible registrar y almacenar una cantidad de información que anteriormente era inaccesible o demasiado costosa de obtener, por lo que uno de los cambios fundamentales del capitalismo contemporáneo está relacionado con la creciente importancia de los datos. Hábitos de consumo, movimientos, búsquedas, relaciones sociales, procesos industriales o comportamientos laborales pueden ahora transformarse en datos que son recopilados, analizados y explotados económicamente.

Srnicek llega a comparar los datos con una nueva materia prima, sobre todo porque deben ser extraídos, organizados y analizados para convertirse en algo que tenga utilidad y valor económico. De este modo, los datos, que se transforman en un elemento central de la competencia capitalista contemporánea, pueden utilizarse para diversos fines como mejorar procesos productivos, conocer mejor a consumidores y trabajadores, desarrollar nuevos productos, optimizar algoritmos o vender publicidad de manera más precisa.

Las plataformas surgen precisamente como el modelo empresarial mejor adaptado para capturar ese recurso. Srnicek define a las plataformas como infraestructuras digitales que permiten la interacción entre distintos grupos, sean estos consumidores, anunciantes, empresas, proveedores, trabajadores o desarrolladores. Esta posición de intermediación resulta central porque permite a estas compañías recopilar información sobre las actividades que ocurren dentro de sus infraestructuras. Cuantas más personas utilizan una plataforma, más datos obtiene; cuantos más datos obtiene, mejores pueden ser sus servicios y algoritmos; cuanto mejores son esos servicios, más usuarios puede atraer.

Srnicek identifica distintos 5 tipos de plataformas:

  1. Las plataformas publicitarias, como Google o Facebook, extraen información de sus usuarios para construir perfiles y vender espacios publicitarios cada vez más personalizados.

  2. Las plataformas de la nube, como Amazon Web Services, alquilan infraestructura informática, almacenamiento, software y herramientas digitales a otras empresas.

  3. Las plataformas industriales incorporan sensores y sistemas digitales a procesos productivos tradicionales para obtener y analizar información sobre la producción.

  4. Las plataformas de productos transforman determinados bienes en servicios que pueden ser alquilados o utilizados temporalmente.

  5. Finalmente, las plataformas austeras, entre las que Srnicek ubica a Uber o Airbnb, intentan poseer la menor cantidad posible de activos y trasladar buena parte de los costos hacia trabajadores, proveedores o usuarios.

Este último modelo es especialmente importante porque permite a Srnicek discutir la llamada economía compartida, que supone una construcción imaginaria de que las empresas tecnológicas simplemente ponen en contacto a personas que desean compartir recursos. Para el autor, en realidad, es una dinámica que oculta una estructura económica bastante más tradicional.

Srnicek pone a Uber como el caso más evidente. La empresa no necesita poseer la mayoría de los vehículos ni contratar directamente a todos los conductores. La propiedad de los automóviles, su mantenimiento y buena parte de los riesgos son trasladados hacia quienes trabajan mediante la plataforma. La novedad tecnológica existe, pero Srnicek cuestiona que esto implique una ruptura con el capitalismo anterior, ya que estas plataformas profundizan tendencias que ya estaban presentes desde hacía décadas: tercerización, flexibilización laboral, reducción de costos, precarización y desplazamiento de riesgos hacia los trabajadores.

En este sentido, una de las cuestiones que atraviesa el libro es la crítica a los discursos que presentan la economía digital como una nueva etapa caracterizada por relaciones económicas más horizontales o colaborativas. Las plataformas siguen siendo empresas capitalistas que buscan beneficios y tratan e reducir sus costos, por lo que la tecnología modifica los mecanismos mediante los cuales realizan estas tareas, pero no elimina la lógica de acumulación que las organiza. Además, el modelo de plataformas genera una fuerte tendencia hacia la concentración y el monopolio.

El libro busca desmontar una de las imágenes más extendidas sobre la transformación tecnológica contemporánea: que la economía digital no constituye un espacio separado de la economía capitalista ni representa necesariamente una superación de sus contradicciones, sino que las plataformas aparecen, precisamente, como una respuesta a esas contradicciones.

Por esta razón, para Srnicek lo importante es comprender por qué el capitalismo contemporáneo necesita cada vez más recolectar datos y qué tipo de estructuras económicas se están construyendo alrededor de ellos.

Texto de referencia
Srnicek, Nick (2018). Capitalismo de plataformas. Caja Negra Editora.

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